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La leyenda de los estudios en el callejón del aguacate.

2018.09.18 07:25 Zetusleep5390 La leyenda de los estudios en el callejón del aguacate.

La leyenda de los estudios en el callejón del aguacate.
Los últimos señores Mexicas habían llorado ya la pérdida de las tierras que algún día los acogieron y fueron testigo de la gloria de Azcapotzalco, que por aquellos días era el señorío responsable de estos parajes del sur de la Ciudad de México.
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Don Hernán Cortes había invitado a capitanes, soldados y aliados a un enorme banquete con vino de Castilla y cochinos de Cuba. Años después, Bernal lamentaría en sus crónicas de la conquista que los lugares fueron insuficientes y por otras cosas acaecidas aquella noche, hubiese preferido que nunca se llevara a cabo. La más macabra de las cosas acaecidas es el origen de esta historia. La noche fue agridulce, estuvo manchada por la sangre aunque no tuvo lugar batalla alguna. Las crónicas y la historia se han esforzado por borrar los terribles hechos que en aquella noche larga de Coyoacán costaría la vida de dos inocentes. No sólo las quejas por el espacio ahogaron la noche gloriosa de Cortés. Pasadas las 11 de la noche todas las antorchas se extinguieron, como por acto de magia la penumbra abrazó el patio del real de Cortés, el embrujo lo rompió el llanto desesperado de uno de los niños que jugaba en los pasillos, ese llanto centró la atención de todos los presentes que corrieron a avivar las antorchas y velas para restablecer la iluminación de aquel lugar. Los perros que habían acompañado a Cortés, tesoro preciado del conquistador, ladraron con violencia estridente que heló la sangre de todos los asistentes. Dos espadas de madera fueron halladas en el suelo, ante la mirada atónita y desesperada del resto de pequeñines que no atinaban a decir nada más que: “Julian y Rodolfo, ¡la noche se los ha tragado!”.
Entre llantos y confusión una puerta se cerró, como señalando el punto de escape de esa oscuridad que se había tragado a los pequeños.
Dos soldados liberaron a los perros, los canes corrieron velozmente por la puerta que señalaba el punto de escape -en todo momento ladrando con violencia y autoridad, como si sus ladridos fueran a detener al mal que ya todos buscaban-. Una comitiva liderada por Don Rodolfo De Escalante salió acompañando a los canes para apresar al responsable y dar con el paradero de los dos hijos varones del capitán español. Corrieron todos por caminos rurales y parcialmente empedrados, en espera de los caballos, carruajes y coches que algún día transitarían esas calles (algunas de las cuales al día de hoy siguen manteniendo tan rudimentario camino) como lo son los palacios y casonas españolas de estilo colonial que por aquellos días no eran sino cimientos, hoy testigos de la historia de México que nacía con la Nueva España tras la muerte de Tenochtitlán.
Finalmente, uno de los perros tomó camino por lo que hoy en día sería el final de la calle Francisco Sosa, donde la calle se convierte en la Cerrada Francisco Sosa; lugar en el que hoy se levanta un muro de piedra que en una esquina guarda un antiguo altar a la virgen del Rosario, sobre el que se elevan las ramas de un árbol de aguacate. Aquel perro paró y comenzó a ladrar en la penumbra con desesperación. La comitiva apresuró el paso y todos como una marcha coordinada pararon súbitamente ante una escena francamente dantesca. El perro que los había guiado tenia las orejas gachas, no dando crédito el animal a lo que sus ojos veían: eran las piernas y brazos del pequeño Julian De Escalante. El perro se lanzó contra un ente que estaba parado en la penumbra, desapareció para no ser visto más.
La pierna derecha del pequeño, cubierta en sangre, antecedía en fila a la pierna izquierda que a su vez estaba antes del brazo derecho y luego el izquierdo; donde la pequeña mano del inocente terminaba señalando hacia adelante en dirección a aquel ente de espaldas anchas y tamaño descomunal. El ruido que salía de aquella bestia era el de un coyote hambriento devorando a su presa. En sus anchas espaldas el torso y rostro de dolor del pequeño Julian que aún agonizaba, al borde de perder la consciencia el niño lloraba con desesperación y a los pocos segundos de que los soldados llegaron a su encuentro el pequeño perdió la conciencia. Un grito rompió el hechizo: “dadme la cara, ¡hideputa!” gritó un arcabucero de la comitiva, quien al mismo tiempo descargó en contra de la criatura. Aquel ente volteó despacio, entre sus brazos el cuerpo del pequeño Rodolfo De Escalante, de quien quedaba todo menos las vísceras que devoraba aquella criatura infernal. Los ojos de aquel ente eran de un rojo tan ardiente como las brazas que cocinaron los cochinos que ahora vomitaban todos los presentes a tan grotesco espectáculo. Varios de los soldados que componían la comitiva no pudieron contener las lágrimas y la desesperación, quedaron desarmados ante la barbarie que atestiguaban pues no hubo horror en las guerras que muchos ya habían vivido que se equiparara a lo que estaban presenciando. El cuenco que contenía las vísceras del niño le servían de plato ceremonial para beber la sangre del pequeño, a quien tomó entre sus brazos y alzó dejándolo suspendido para drenar todo su líquido vital.
El arcabucero entre llantos cargó nuevamente el arcabuz y arremetió contra la bestia. No pareció dañarla en absoluto. La reacción que aquella afrenta suscitó fue que el cuerpo del pequeño Rodolfo terminó recargado en una de las rodillas de la monstruosa aparición que arrancó de su espalda el torso de Julian y mordió su cuello para drenarlo también, el sonido de aquello era espantoso y toda vez que hubo bebido la última gota de sangre tomó de la cabeza los restos del niño, con violencia sin más lanzó el tronco del infante en dirección a la comitiva que inmóvil e impotente no daba crédito a lo que estaba viviendo, fue tal la fuerza con la que realizó el lanzamiento que la cabeza se desprendió del torso y quedó en la mano de ese monstruo. Así fue que abrió la boca de la cabeza, desprendió la quijada y lanzó a la oscuridad el resto de la pequeña cabeza. Dicha mandíbula sirvió entonces como un cuchillo ceremonial, la bestia tomó el hueso que había obtenido de Julian y rompiendo el esternón del pequeño Rodolfo accedió a su corazón, lo sacó. Lo sostuvo en sus manos y lo elevó como ofrenda a los dioses de esas tierras, ante todos los presentes de un sólo bocado devoró ese órgano. Del cielo cayó un rayo, como dictando sentencia de aquel rito se escuchó el aullido de un coyote proveniente de esa fiera, el suelo se abrió y el ente lanzó una bocanada de sangre hacia el cielo y desapareció al sonido de un extraño vocablo náhuatl que retumbó en los oídos de todos los presentes: NETZONCUILIZTETLATZACUILTILIZTLI (un aliado luego lo tradujo para todos, la venganza se ha consumado). Aquella sangre bañó una pequeña planta recién sembrada en la esquina de la muralla que limitaba los terrenos que pertenecían a Don Rodolfo De Escalante.
Don Rodolfo yacía en el piso, con el gesto de quien ha sido absolutamente derrotado. El peor castigo aún estaba por llegar. Su esposa Aura había sido avisado por alguien de la comitiva de lo ocurrido y a toda velocidad puso marcha por la noche, su hermoso vestido de gala no fue obstáculo para la desconsolada carrera de una madre que no quería dar veracidad a lo contado… hasta que llegó y se encontró con la horrible escena. El llanto desconsolado de la madre fue tal que los testigos se persignaron y llorando se esfumaron dejando en la absoluta soledad a la pareja. La madre tomaba las manos del pequeño Julian, acariciaba el rostro de Rodolfo, su llanto era incesante y su dolor no tenía parangón. Los días con sus noches que siguieron a tal atrocidad fueron para la mujer, agonía e infierno en vida. Los días los pasaba Doña Aura de rodillas en aquella discreta planta, que algún día sería un árbol de aguacate, lamentando sin parar la irremediable perdida de sus dos hijos. Por las noches dos esclavos tenían que salir por ella para cargarla al interior de la casa cuyas ventanas eran el vitral de aquel dolor indescriptible que consumió a Doña Aura. Las únicas palabras que salían de su boca era un doloroso testimonio de su pérdida: “¡mis hijos!”, constante recordatorio que avivó el odio y la locura en el corazón de Don Rodolfo. La falta de comida y el sufrimiento de la pobre madre la consumió a penas seis meses después. A un costado del aún tierno aguacate, Doña Aura pidió ser enterrada para estar con sus pequeños para toda la eternidad. Los restos mortales de los pequeños también fueron trasladados a ese lugar por instrucción de Don Rodolfo. La barda de piedra aún no terminada ganaba altura y la casa de los De Escalante iba tomando forma, cuya ala principal hoy permanece en aquel sitio, sitio desde donde hoy se cuentan las macabras historias que habitan en las oscuras horas de la noches. Las historias para no dormir.
Terrorífica historia es la de Don Rodolfo y los De Escalante en la Nueva España. Rodolfo y Juan De Escalante fueron dos hermanos provenientes de Toledo que se habían unido a la expedición de Cortés con el afán de llevar el negocio de su familia a las Indias. La familia De Escalante poseía una forje de armas que en buena parte fueron responsables de la muerte de miles de habitantes de las tierras que conquistaron los españoles. Los hermanos escalaron rápidamente entre los soldados de Cortés por su fiereza e inclemencia contra los conquistados. Los hermanos escribían cartas de jubilo y esperanza de expansión para la herrería, por supuesto que dejaban fuera los temibles detalles de sus proezas militares en Cuba, las Antillas, La Villa Rica de la Veracruz y Tenochtitlán. Fue Tenochtitlán el inicio de una serie de desgracias para los hermanos, serie que no culminó hasta extinguirse la vida de Don Rodolfo… quizás.
América tenía preparado un reclamo de sangre insaciable para los De Escalante, el primero en pagar ese peaje fue Don Juan, a quien Cortés había encomendado la conquista definitiva del Señorío de Azcapotzalco. Precisamente fue en Coyoacán donde los soldados que comandaba cayeron en manos de fieros guerreros águila que no tuvieron piedad sino de Don Juan, a quien presentaron ante el señor Cuahupopoca quien ordenó su inmediata decapitación y ofrecimiento ceremonial. El cuerpo de Don Juan nunca fue hallado, los totonacos que habían acompañado a los españoles en aquella empresa dieron parte de la crueldad que sufrieron los capturados a Cortés, quien vio en este suceso el pretexto perfecto para ordenar el sitio definitivo de Tenochtitlán y la toma definitiva de los Señoríos aledaños. Don Rodolfo De Escalante pidió a Cortés dirigir personalmente al bergantín que desembarcaría para la carga contra Iztapalapa y Coyoacán. Don Rodolfo sometió con brutal crueldad esas tierras que no tuvieron otra opción que pasar al bando de los conquistadores para culminar la toma definitiva de la gran Tenochtitlán. Aquella fue la primer venganza que Don Rodolfo juró en América, no sería la última.
Desolado tras la muerte de sus dos varones y su señora, Don Rodolfo envió a la pequeña Carmen de vuelta a España para ser cuidada por su hermana Doña Julia De Escalante viuda De Torrecillas. Don Rodolfo permaneció en la Nueva España supervisando la construcción de su fortaleza que habría de servir de casa, encomendó construir montado en la pared un altar a la virgen del Rosario, altar que aún permanece en la esquina que inicia el callejón del aguacate y cuya virgen en algunas noches, muchos cuentan, llora sangre.
Don Rodolfo montó guardia por las noches, desde que terminó la novena en honor a sus pequeños hasta el día de su muerte. En la esquina donde encomendó su altar, Don Rodolfo pasaba las noches rezando, entre los habitantes indigenas de esas tierras surgió la advertencia de no cruzar esa esquina al caer la noche pues aquellos que osaban poner un píe en aquella propiedad no volvían a ser vistos jamás. Durante el restante de la longeva vida de Don Rodolfo desaparecieron 46 niños y 20 jóvenes que se esfumaron por completo de esas tierras, hasta el día de su muerte, cuando sus criados dieron cuenta de los horrores que aquellas pobres almas sufrieron. Las osamentas fueron mortero para fortalecer la pared, dentro de la casa los gritos de auxilio eran ignorados mientras en su estudio de los horrores Don Rodolfo extraía la sangre abdominal para consumirla, mientras que la carne forraba sillas y mobiliario del estudio y los huesos se los daba a sus perros como juguetes o premios. Los sesenta y seis muertos, como toda la población indígena de esas tierras era para Don Rodolfo de Escalante el rostro del enemigo responsable de su dolor y tragedia.
Para 1537 el muro y la casa estaban terminados, un Rodolfo con aspecto de ermitaño prohibía a sus esclavos y criados hablar de lo que acontecía durante los días, sólo permitía que salieran a los jardines a regar con un balde que él les daba el aguacate que empezaba a formarse en árbol en la esquina de la propiedad.
Cuarenta años después de aquella fatídica noche de septiembre, noche en que Don Rodolfo lo perdió todo, un estruendo demoniaco llegó hasta la casa de Don Rodolfo, los criados y esclavos dicen que el diablo mismo le visitó para reclamar su alma. En la madrugada de aquel día Don Rodolfo echó a reír en la esquina de su casa, sentado como un niño contemplando su aguacate estremeciendo a todos los que le escuchaban, con una daga que había traído consigo de Toledo puso fin a su vida. La lectura de su testamento dejó en propiedad toda su Hacienda a su hija Carmen De Escalante de Rodriguez, quien decidió limpiar un poco su conciencia transformado aquella casa en una residencia para enfermos que formó parte de la herencia de los De Escalante en México hasta la década de los ochentas.
La casona de los De Escalante vio pasar por sus cuartos a miles de heridos y enfermos que padecieron en aquel lugar. Siglos de dolor abrazan la casa que hoy es hogar de nuestros estudios. El pasar del tiempo se ha encargado de hacer crecer la leyenda de este sombrío lugar.
Muchos años después de los sucesos que comenzaron todo un descendiente de los De Escalante decidió volver con su familia a la vieja casona de Coyoacán. Gustavo Escalante era padre de familia de Emilio, Benito e Irma, esposo de Beatriz Rodriguez. La familia vivió días felices desde el final de la primer década hasta la oscura noche del 20 de septiembre de 1929.
Don Gustavo fue un abogado de origen Español, un hombre bastante respetado por sus colegas y la sociedad en general, tenía muy buenos contactos y su familia vivía una muy buena posición en México. Sin embargo, existió un lado oscuro de Gustavo, una obscena obsesión por el ocultismo. En ocasiones desaparecía por semanas enteras para visitar brujos negros en Catemaco Veracruz. La inquietud que le robaba el sueño era la maldición que aquejaba a su familia desde que su ancestro, Don Rodolfo De Escalante, sembrara el terror en los corazones de los habitantes indigenas de esas tierras y se enemistara con sus dioses jurándoles la más fiera de las venganzas.
Fue así que un brujo le dio a Gustavo una Ouija para que contactara con su ancestro y esclareciera sus inquietudes en torno a los acontecimientos que dieron origen al sufrimiento de muchas generaciones de De Escalantes que por siglos se rehusaron a habitar en México temiendo un trágico final. Muchos siglos habían transcurrido ya y Gustavo estaba determinado a poner fin de una vez por todas al maleficio.
Aquella oscura noche del 20 de septiembre de 1929, Gustavo llegó a casa y pidió a toda su familia reunirse en el salón principal de su residencia. Sobre la mesa de su precioso comedor no había más que 4 velas negras y una tabla con letras escritas en ella. Gustavo explicó para sorpresa de todos el misterioso propósito de sus constantes viajes a Veracruz. Sus hijos por aquel entonces ya alcanzaban como mínimo la adolescencia siendo Benito el menor de ellos con 16 años. Beatriz no sabía muy bien como interpretar la extraña petición de su esposo, los hijos lo tomaron con cierta intriga y curiosidad. Cuando el padre de familia terminó la historia pidió que se apagaran las luces y se encendieran las velas para formar una suerte de circulo en torno al tablero. Todos tomados de las manos dijeron las palabras que el brujo había preparado para Gustavo. Con voz de mando y cierta esperanza dijo: Estamos aquí reunidos, generaciones de Escalantes que exigimos hablar con el alma de Don Rodolfo de Escalante, Capitán español que conquistó estas tierras y habitó hasta el día de su muerte en esta casa.
Todos los integrantes de la familia estaban tomados de las manos, expectantes a una respuesta por parte del tablero. Un frío como jamás habían experimentado los atravesó a todos, las luces que a la distancia se veían se apagaron súbitamente, un silencio sepulcral reinó en la sala… únicamente lo descompuso el sonido de los pabilos de las velas que se extinguieron una a una, como si alguien o algo estuviera soplando para apagarlas. Irma trató de soltar la mano de su padre, Gustavo le gritó: NO, NO DEBEMOS ROMPER LA CONEXIÓN. La pobre no lograba salir de su espanto pero decidió hacer caso a su padre, quien guiaba la sesión con extraña y natural destreza en el oculto asunto. De pronto el oráculo que era sostenido por Gustavo comenzó a moverse. Deletreo letra a letra su respuesta: S-A-N-G-R-E. Se miraron incrédulos todos pero ninguno quiso romper la conexión. Gustavo volvió a preguntar: Don Rodolfo ¿está usted aquí con nosotros? El oráculo nuevamente se movió deletreando la palabra: M-U-E-R-T-E. Nadie daba crédito de lo que estaba sucediendo en aquella oscura noche. Emilio, un joven de 20 años, decidió que había sido suficiente seguirle la corriente a la excentricidad de su padre y sin más soltó la mano de madre y su hermano Benito, al tiempo que dijo: “¡En verdad espera, padre, que no nos demos cuenta que no está buscando más que la manera de asustarnos! Me voy a dormir, ya tuve suficiente locura por un día”. Caminó hacia la puerta corrediza, pesada puerta de madera que dividía el salón principal del estudio de su padre, se cerró violentamente.
Beatriz la madre cayó desmayada, Emilio no podía creer lo que había visto, no había explicación alguna para que una puerta corrediza tan pesada como esa se cerrara abruptamente sin que nadie la empujara. Así fue que sin pensarlo le pidió a su hermano Benito que le ayudara a abrirla, Benito corrió rápidamente a interesarse por su madre que yacía desfallecida en el piso a un lado de la mesa.
Irma no podía parar de llorar, privada por un profundo e inenarrable horror era testigo de una de la escena más escalofriante de su vida. Ninguna leyenda de horror que conociera se comparaba ya con lo que estaba viviendo, ni siquiera las exploraciones que de niños hacían los hermanos en las noches para visitar el árbol de los susurros, pues Emilio les había contado que por la noche si se ponía mucha atención en el tronco del árbol de aguacate en el que terminaba su jardín se podían escuchar los lamentos de una mujer y unos niños, así como desgarradores gritos de horror. Ninguno de los asistentes estaba preparado para lo que tendrán lugar aquella oscura noche.
Cuando Emilio se percató de que su madre estaba tirada a un lado de la mesa corrió a ayudar a Benito, ambos le pidieron ayuda a su padre… nadie les contestó. Alzaron la cara para ver si su padre se encontraba bien, o si también había sido derribado, víctima del miedo ante una situación que comenzaba a pintar para peor. Para asombro de los hermanos, el lugar en donde ellos esperaban encontrar a su padre estaba vacío, sólo asomaba por los ventanales del comedor que daban al jardín la sombra del árbol de aguacate al final de su jardín. Gustavo había desaparecido. Sin dar mayor importancia a la desaparición del jefe de familia, los hermanos esquivaron a una horrorizada Irma que no podía salir de la conmoción. Todo mientras el tablero seguía activo y funcionando como un portal. Llevaron a la madre hasta un pequeño sillón que se encontraba en la sala principal de la casa y decidieron abrir uno de los grandes ventanales de la casa, pensando que quizá un poco de aire fresco reanimaría a la señora.
Cuando Emilio y Benito abrieron el ventanal se percataron de la figura de un hombre que estaba sentado, como contemplando el aguacate, ambos pensaron de inmediato en que su padre habría salido a tomar un respiro al jardín, sobrecogido por la emoción del momento… estaba parcialmente en lo correcto. Cuando decidieron llamarlo el hombre volteó, no vieron más que un ente completamente oscuro del que no se podían distinguir más que un par de brazas ardientes en donde deberían estar sus ojos. Sin dar crédito a lo ocurrido, continuaron su intento por reanimar a su madre. Emilio entonces le dijo a Benito que iría al botiquín por alcohol. Emilio echó a correr y atravesó sin mayor problema el umbral que antes estaba bloqueado por las pesadas puertas corredizas que separaban la sala del estudio y el resto de la casa. Benito, decidió atender al mismo tiempo a su hermana Irma; sin embargo, Irma también había desaparecido. Sorprendido por el hecho, pero sin ánimo de dejar a su madre sola, Benito empezó a llamar por su nombre a su hermana, fue entonces que escuchó carcajadas infantiles, nuevamente en el jardín. Benito estaba convencido de que su imaginación le estaba jugando una mala pasada, se llevó ambas manos al rostro para frotarse los ojos, al abrirlos nuevamente vio claramente a su padre sosteniendo a Beatriz con una mano y empuñando una daga en la otra. ¡PADRE, ¿QUÉ ESTÁ HACiENDO? Grito, e inmediatamente, Gustavo cortó de un sólo tajo la garganta de su hermana para dejarla tumbada al lado del árbol regando éste con la sangre que emanaba a borbotones del cuello de la joven. Benito no podía creer lo que estaba pasando, fue entonces que Gustavo lo miró fijamente y echó a reír.
¡Benito, muévete carajo, que mi mamá no se despierta! –gritó Emilio– súbitamente Benito salió de su asombro sin poder articular palabra alguna. Fue entonces que desde la segunda planta de la casa escucharon al padre llamándoles, este les decía que llevaran a su madre al patio para que el césped húmedo y el aire fresco la reavivara. Cuando Emilio se dispuso a seguir la instrucción de su padre Benito lo detuvo. ¡Mi papá está como loco, acaba de matar a Beatriz… cabrón, vámonos de aquí, hay que sacar a mi mamá! le dijo Benito a Emilio. Ignorando lo que su hermano le imploraba lo apartó y cargó a su madre, como quien carga un costal de papas salió por la ventana que apenas tenía una caída de 30 cm respecto al jardín y la acostó justo en el medio. Al intentar reintegrarse Gustavo apareció detrás de él, tomó al joven de la cabellera, le alzó la cara y de un sólo tajo lo degolló; con una fuerza sobre natural lo lanzó al tronco del árbol, cubriendo éste con la sangre que emanaba con potencia del cuello del joven. Benito subió a toda velocidad a su cuarto, el muchacho no podía dejar de pensar que todo era un mal sueño y tendría que despertar eventualmente. Su idea fue correr a su habitación, quizá contemplándose a sí mismo durmiendo: despertaría.
En el jardín, el cuerpo de Beatriz seguía tirado, sin conciencia alguna de lo que estaba sucediendo, fue así que Gustavo la recogió, tomándola entre sus brazos la cargó hasta la base del árbol, empuñando su daga se la enterró de forma violenta en el corazón. Inmediatamente dejó caer el cuerpo de su mujer, todavía con la daga clavada en el pecho, ya en el piso con la maestría de un cirujano (o quizá la de un carnicero) rompió la barrera torácica de la mujer, extrajo su corazón y lo contempló… mientras el cuerpo sin vida regaba con más sangre las raíces de el árbol de aguacate.
Benito presenció aquel horror desde su ventana. Buscando la salida de su pesadilla únicamente se hundió aún más en la misma. Benito sabía que la situación que vivía era límite, debía de enfrentarla para sobrevivir así fue que puso marcha a toda velocidad al jardín. Era Benito quien tenía que enfrentar a un Gustavo que aquella noche parecía más un demonio que su padre, fue así que antes de salir al jardín tomó la ouija de la mesa. Lo que había empezado todo tendría que terminarlo. A toda velocidad se lanzó en dirección a su padre para golpearlo con la tabla y así desarmarlo; sin embargo, en un reflejo ante el ataque inminente el padre clavó la daga en la tabla. La fuerza del golpe de aquella daga contra la tabla fue más la de una explosión que la de un simple pedazo de acero afilado rompiendo una tabla de madera. Un chillido horrendo se escuchó en lugar del sonido de la madera rompiéndose. Benito y Gustavo quedaron tirados en el jardín. El esfuerzo final y absoluto sería recomponerse para asestar el golpe final al oponente, cuando Benito intentó hacer lo propio, Gustavo estaba encima de él. Lo miro fijamente y le dijo: ¡Hijo, tienes que ser tú quien termine con esto, no traigas más dependencia maldita a este mundo!.
Benito intentaba quitarse a Gustavo de encima, la daga empuñada en su mano ahora tenía como base el tablero ouija… Gustavo retiró su brazo para tomar impulso y cuando todo parecía perdido para el muchacho… el padre de un sólo golpe y sin meditación se clavó el cuchillo en la sien.
El cuerpo sin vida de Gustavo escurría sangre en la cara de Benito, el joven con apenas 16 años no podía terminar de entender como toda su vida se había venido abajo en a penas minutos de una oscura y desafortunada noche de septiembre. Benito perdió la conciencia.
Debido a la posición social de la familia De Escalante y a algunos colegas del licenciado Gustavo De Escalante y Casas, los periódicos no publicaron más que una esquela recordando a “Gustavo de Escalante y Casas, padre de familia de Emilio e Irma De Escalante Rodríguez, esposo de Doña Beatriz Rodríguez Martínez, a quienes sobrevive el joven Benito De Escalante Rodríguez. Perdieron la vida durante un intento de robo a su propiedad. Qué en Paz Descansen…” el periódico daba información sobre los horarios de la novena que se ofrecería por el descanso eterno de la familia. La versión oficial de la historia fue esa. Benito único testigo y superviviente sabía que la realidad había sido otra, pero nunca hasta el día de su muerte quiso contar lo ocurrido. El relato de aquella oscura noche lo guardó en una caja junto a otra memoria oscura. La caja sólo decía: “no abran nunca esta caja de la media noche”. Clavado en ese baúl de madera estaba el arma homicida, una preciosa daga antigua con una empuñadura de fina manufactura que tenía el escudo de armas de la familia De Escalante.
El 6 de septiembre de 1986 el cuerpo del capitán del Heroico cuerpo de fucileros Benito De Escalante Rodriguez fue encontrado por su asistente doméstica en su casa en el barrio de Santa Catarina en la delegación Coyoacán, murió de causas naturales según lo indicado su certificado de defunción.
Su casa en el número 34 de la calle Francisco Sosa estuvo abandona muchos años. Las únicas visitas que recibía la propiedad eran el sin fin de curiosos y amantes de lo paranormal que se daban cita en las madrugadas para comprobar si el llanto de sangre de la virgen del Rosario, que se encontraba en un altar cubierto por las ramas y hojas de un antiguo árbol de aguacate, eran reales. O bien, si los lloros y quejas de dolor de una madre y sus hijos eran audibles entrada la media noche. O si el hombre de la capa se aparecía por aquella esquina a las 3 con 33 de la madrugada. Finalmente la delegación Coyoacán tomó posesión del inmueble y fue rentado como espacio para oficinas. En la oficina, que hoy es un estudio se encontró el baúl con la daga, donde escrita estaba la historia antes contada y una carta cerrada que decía “el niño”.
El niño 
Todas las tardes al volver del cuartel tenía la única certeza de que me encontraría al mocoso regordete jugando con sus amigos fuera de mi casa. Por años toleré que ese infeliz chamaco me imitara y me siguiera como marchando a mi lado, pidiendo tocar mi uniforme e ignorando mi atenta petición de que me dejara en paz. Pero yo nunca creí ser un asesino, odiaba a ese niño sí, pero nunca lo suficiente como para matarlo. Escribo esta confesión que espero no sea leída nunca, porque no puedo más con la culpa, pero sobre todo con la imagen maldita del escuincle regordete que me sigue a todos lados a donde voy.
El día 15 de septiembre de 1949, lo recuerdo pues volvía de la ajetreada jornada del desfile militar, toqué la puerta del número 15 de la privada Mondragón. Hasta ese lugar había seguido al condenado chamaco. Me atendió un señor, no tendría más de 40 años, con algo de sorpresa el muy maricón pensó que tenía algún problema que el ejercito iba a resolver. Le aclaré que mi visita tenía como objetivo resolver un asunto urgente. Quería saber si el niño malcriado y regordete era su vástago. Toda vez que el imbécil me confirmó que la dolencia ésa era su niño, le pedí que le ordenara que dejara de estarme fastidiando, le advertí que no quería volver a ver a su hijo y a su panda de amigos jugando cerca de mi propiedad nunca más. Tengo derecho a estar solo, a no escuchar el infernal chillido de esos mal nacidos cuando quiero retirarme a descansar. Como no podía ser de otra manera, me juró por su madre que la molestia no se repetiría, me ofreció pasar a su casa, tomar un café… nomás no me ofreció a su esposa porque no tuvo oportunidad. Le dije que lo único que quería de él era que su niño no me estuviera jodiendo y no se apareciera más por mi casa y mi calle. Se le pusieron sus ojos rojos y me extendió la mano, como si yo quisiera estrechar la mano sudada de un blandengue como ése, di la media vuelta y le dije: estás advertido, cabrón.
Antes de matarse mi padre me dio el mejor consejo de la vida: no traigas dependencia maldita a este mundo.
Ciertamente no tolero la compañía de mujeres que no sea por más de unas horas, desnudas y en la cama, como para qué carajos querría yo además a un niño.
El día 20 de septiembre de 1949, pasaban las 1800 horas cuando regresé de una caminata por el barrio. Ahí estaba ese engendro del demonio, jugando a las canicas en solitario. Le grité: “le advertí a tu padre que no quería volverte a ver aquí, mocoso”. Lleno de ira me abalancé hacía él. La cara de espanto que tenía la pequeña bestia ése era castigo suficiente. Pero aún hoy a tres años de lo que pasó no puedo entender lo que se apoderó de mí, ese día.
Todo lo que hice, si es que yo lo hice fue en calidad de espectador, cuando tomé al niño era para llevarlo de las orejas con el bueno para nada de su padre, con el afán de que le dieran una merecida chancliza, juro que esa era mi intención.
Primero le tomé de la oreja y cuando lo quise arrastrar el mocoso empezó a llorar. Ese tipo de mariconerías francamente me encabronan pero no como para tomarlo del cuello. Mis manos, las dos apretaron su cuello y cargaron al niño en la esquina de mi casa, parecía que se lo estaba entregando a la virgen, el olor de los orines de ese mocoso era penetrante, pero parecía que no me importaba que sus meados fueran a manchar mi uniforme, porque con los dos brazos lo cargué más hasta que escuché finalmente como el pescuezo le tronó. Juro que cuando volví en mí el niño estaba tirada burlándose de mí. Abrí el portón de mi casa y cuando iba a entrar a mi sala para tomarme un tequila escuché un golpe muy fuerte, era un coche que se había estampado contra el muro exterior de mi casa, abajo del coche estaba el cuerpo del mocoso ése… La cruz y la policía dijeron que el conductor tratando de esquivarlo se lo llevó y lo mató, pero yo sé que eso no fue así, como también sé que el empedrado de la calle no deja que los coches tomen mucha velocidad, no sé cómo es que el conductor de ese Cadillac también se murió.
Creo que estoy perdiendo la razón, pero también creo que la maldición de la que tanto hablaba mi padre es real. Juro por la memoria de mi madre que los acontecimientos de ese día me tuvieron como mero espectador, pero aún así no puedo quitarme de la cabeza la imagen de ese niño entre mis manos, sus ojos que se apagaron cuando le tronó el cuello. Todo lo demás que pasó ese día ya no sé si es verdad, o sólo un sueño. ¿Yo maté a ese niño? ¿Qué se apoderó de mí, llenando mi ser de tanta rabia? Ya no sé si es verdad, pero necesito limpiar mi conciencia.
Ese niño viene a joderme la existencia, todas las madrugadas a las 3 me levanto, lo quiera o no. También, lo quiera o no lo veo y lo escucho jugando con sus canicas en la esquina donde murió.

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2018.07.30 04:55 SubotaiKhan [YSK] Churchill nunca dijo que había que ponerle palos en la rueda a Argentina.

Hay una cita que cada tanto (y hoy) vi en facebook, de un supuesto discurso que dio Churchill en la conferencia de Yalta, y otra de un discurso dado en la cámara de los Comunes.
"La caída del tirano Perón en Argentina es la mejor reparación al orgullo del Imperio y tiene para mí tanta importancia como la victoria de la segunda guerra mundial, y las fuerzas del Imperio Inglés no le darán tregua, cuartel ni descanso en vida, ni tampoco después de muerto." Discurso en la Cámara de los Comunes 1955.
"No dejemos que la Argentina sea una potencia, arrastrará tras de sí a toda América Latina. La estrategia es debilitar y corromper por dentro a la Argentina. Destruir sus industrias, sus fuerzas armadas, fomentar divisiones internas apoyando a bandos de derecha e izquierda, atacar su cultura en todos los medios, imponer dirigentes políticos que respondan a nuestro Imperio. Esto se logrará, gracias a la apatía del pueblo y a una democracia controlable donde sus representantes levantarán sus manos en masa en servir su misión. Hay que humillar a la Argentina". (Winston Churchill Yalta 1945)
Busque en todos lados, audios, transcripciones (en ingles obviamente) y no encontré tal cosa. Por lo que vi, otra gente pregunto lo mismo en Quora y le contestaron que no hay evidencia alguna de que fuera así. Solo encontré sitios peronistas, nacionalistas y antimasonicos diciendo esto.
Existe una construcción de un mito chauvinista de que básicamente somos el centro del universo y que "El Imperio" esta siempre interviniendo y complotando con compatriotas nuestros para destruirnos. Este mito no lo creo Peron (si bien él y su movimiento lo promovieron hasta el día de hoy). El autor fue Julio Irazusta, un político y periodista nacionalista de ultra derecha, seguía al fascismo español e italiano, se oponía a la democracia, a los movimientos de obreros, a la ley de educación común, gratuita y obligatoria, y a la reforma universitaria. Irazusta creía que el socialismo, la masonería, el protestantismo y los ideales del liberalismo se infiltraban en nuestro país católico para corromperlo.
Acá hay una buena charla dada por historiadores argentinos (no revisionistas) hablando de esto y mas, incluso el Pacto Roca Runciman. Se los recomiendo.
https://www.youtube.com/watch?v=Q7tpe1TjZ8s
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2015.11.19 13:35 rasaho ¿Por qué atacan a PODEMOS?

Hasta ahora, las acusaciones y ataques contra la nueva formación política no han cesado desde su irrupción en las últimas elecciones al Parlamento Europeo. Que son populistas, que son marxistas, que no tienen programa electoral, que son bolivarianos, telepredicadores, cubanos, proetarras, que van a cargarse la democracia, o que sus propuestas son muy bonitas, pero irrealizables, sin descartar los ataques personales contra sus dirigentes, como Iñigo Errejón por el caso del contrato con la UMA, o Juan Carlos Monedero por su asesoría a los Gobiernos de Hugo Chávez. ¿Pero porqué todos estos ataques, cuando desde la misma Transición, desde que se legaliza el Partido Comunista de España (PCE), y posteriormente con la fundación de Izquierda Unida como movimiento político y social en 1986, ya existen otras fuerzas políticas que representan y asumen el mismo ideario? Y además, hoy día se le suman EQUO, Compromís, y algunas otras coaliciones de izquierdas más o menos locales, que también proclaman la adopción de las mismas medidas...entonces, ¿qué pasa con PODEMOS? ¿Qué lo hace diferente, para que tenga que ser objeto de tan duros ataques, a qué se debe tanta campaña de acoso y derribo? Pues a que, por primera vez desde la Transición, el Gobierno y los partidos del régimen del 78 tienen realmente MIEDO.
Y es que hasta ahora, disfrutaban todos ellos de una tremenda seguridad, sabedores de la historia de Izquierda Unida y coaliciones afines, y de sus pocas posibilidades de alcanzar resultados electorales realmente importantes. Pero con la irrupción de PODEMOS, el escenario ha cambiado radicalmente, marcándose ya una clara posibilidad no sólo de ruptura definitiva del bipartidismo, sino de vuelco electoral que pueda propiciar que PODEMOS se sitúe como una fuerza de gobierno, y lógicamente, esto amenaza directa y profundamente sus intereses. Es un ataque en toda regla a la línea de flotación del bipartidismo representado por PP y PSOE, cuya alternancia en el poder desde 1982 ha consagrado unas formas de hacer y de entender la política, que han propiciado la corrupción generalizada, y el retroceso paulatino en las conquistas de la clase obrera, todo ello acrecentado desde hace unos años con la excusa de la crisis. Estamos hablando de un régimen que ha permitido el continuismo de los poderes fácticos surgidos y amparados desde la Constitución de 1978, tales como la Iglesia Católica, las Fuerzas Armadas y la banca, amparados por los herederos políticos de aquéllas empresas que consiguieron grandes fortunas durante el franquismo.
Pero por primera vez, se les presenta una amenaza real y poderosa, encabezada, guiada y dirigida por la propia ciudadanía, harta de soportar los engaños de esta casta, y que reclama, de una vez por todas, un Proceso Constituyente que dé la voz al pueblo, y lo sitúe como sujeto soberano que dirige sus destinos. Es PODEMOS la fuerza política que ha sido capaz de movilizar y de concienciar a la ciudadanía, de anular clichés y etiquetas, y de asociar el combate politico como la lucha de los de abajo contra los de arriba. Por ello, todo vale para desprestigiar a PODEMOS, para golpearle donde más duela, para noquearlo, para dejarlo fuera de combate incluso antes de que comience la contienda electoral. Lo ha expresado muy bien Carlos Fernández Liria, cuando afirma: "Entre el gobierno y la oposición se intercambian por turnos los mismos tópicos, las mismas vaciedades, la misma palabrería sin sustancia. Es una vergüenza y, por cierto, una vergüenza muy populista. Pues el populismo consiste, sobre todo, en intentar seducir al pueblo con publicidad, palabras huecas y promesas vacías. Es todo lo contrario de lo que ha hecho Podemos: decir la verdad. Esa ha sido la clave de su éxito" (http://www.rebelion.org/)
La propia IU, para añadir más vergüenza a esta organización, ha atacado también a PODEMOS a través de su líder Cayo Lara, asegurando que "ellos [IU] son el original, y PODEMOS es la copia". Pues no, señor Lara, aquí no hay copias ni originales, aquí se trata de converger en un programa de izquierdas y luego en llevarlo a cabo, materia en la que su organización deja mucho que desear, a tenor del papelazo que lleva haciendo, por ejemplo, en Andalucía, gobernando en coalición con el PSOE, ese mismo al que tanto critican por ser pieza fundamental (que lo es) del bipartidismo. El descrédito y el hundimiento de IU en las encuestas se lo han ganado ellos solitos, a pulso, pues somos muchos y desde muchos ámbitos los que llevamos criticando la actitud traicionera de esta organización en varios sitios donde está representada. Pero aún hay más. Incluso medios de comunicación que hasta ahora habían lanzado a PODEMOS al estrellato ahora lo ponen en cuestión, denunciando supuestas evasivas de sus líderes, u organizando tertulias con economistas claramente escorados a la derecha, para desprestigiar las propuestas económicas de la formación de Pablo Iglesias, incluso a los prestigiosos economistas que están detrás de ellas, como Juan Torres o Vicenç Navarro.
Y sólo estamos empezando. Tendremos que soportar aún muchos más ataques, y sólo la lucha y la unidad popular podrán hacer frente a los mismos. Es por ello esencial que el pueblo español se organice, se conciencie y se disponga a mantener una presión continua sobre los resortes del poder, evitando el riesgo de manipulación del discurso de PODEMOS, así como minimizando los posibles ataques, chantajes, falsedades y exabruptos que puedan llegar desde todos los frentes. Pero desde ya auguramos que la cosa no quedará aquí. Si como pronostican las encuestas los resultados de PODEMOS en las próximas citas electorales son tan brillantes, la oligarquía no sólo no cesará en sus ataques, sino que los recrudecerá. Lo intentarán todo, pondrán en marcha todo tipo de chantajes, de mentiras, de manipulaciones, de tergiversaciones, de falsedades, de enfrentamientos empresariales y financieros, y al igual que en algunos países de América Latina, movilizarán a los sectores fascistas más rancios de la sociedad, para generar violencia en las calles, e intentos de desestabilización política y social, intentarán generar miedo, y amenazarán con fugas de capitales, huida de empresas, deslocalización de sedes, desmontaje de fábricas y sucursales, desconfianza financiera y crediticia, y, en fin, apocalipsis en los mercados. Pero desde la ciudadanía no podemos consentirlo, debemos reconvertir los ataques a PODEMOS en una mayor fuerza solidaria para su apoyo, cerrando filas en torno a un programa de sensibilidad ciudadana, de regeneración democrática, y de enfrentamiento con los poderes que nos han gobernado hasta ahora. Saludos.-
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2015.05.30 19:59 stormynoon Muy buen artículo: "Las elecciones del 24M: victoria simbólica, atolladero real"

Fuente: http://www.cuartopoder.es/tribuna/2015/05/30/las-elecciones-del-24m-victoria-simbolica-atolladero-real/7187
Santiago Alba Rico *
Santiago Alba RicoEmpezaré por el final, aludiendo a una cuestión personal: tras las elecciones del 24 de mayo decenas -centenares- de amigos y conocidos han entrado en las instituciones como diputados autonómicos o concejales. Es gente que hasta ahora trabajaba y se movía en -digamos- la cara oculta de la luna y que jamás había soñado con semejante mutación. Activistas de distinto pulso político, unos muy jóvenes, otros más mayores, nunca soñaron con las instituciones por pura economía imaginativa: uno sueña con cosas difíciles, pero no imposibles, y España parecía cerrada con siete candados a los valores y propuestas que ellos defendían y encarnaban. Pero además, si no se permitían soñar en esta dirección era asimismo porque muchos de ellos mantenían relaciones tensas y suspicaces con las instituciones mismas, irreconciliables con sus estrategias y sus principios. Que un tipo como yo tenga de pronto decenas de amigos diputados y concejales da toda la medida de la envergadura de este doble cambio que, desde el 15M, ha volteado el país y transformado a la izquierda. Un año después de la irrupción de Podemos, España es un territorio mental diferente al que las elecciones municipales y autonómicas han dado hoy un poco de carnadura política y material. Las rupturas simbólicas preceden muchas veces y son las condición de rupturas reales sólo latentes; sería una ingenuidad exagerar la dimensión real del cambio introducido el 24M o ignorar las dificultades que comienzan ahora, pero esa gigantesca ruptura simbólica -que tiene que ver también con el hecho de que, de pronto, la imaginación deja de apretarse el cinturón, se atreve a soñar cosas inesperadamente posibles y a reclamarlas con su cuerpo y con su voto-, esa gigantesca ruptura simbólica, digo, puede servir, a poco que se hagan bien las cosas, para rodar cuesta arriba, como una veloz bola de nieve ascendente, hacia las elecciones generales de noviembre.
Se han escrito en estos días numerosos balances de los resultados electorales, subrayando la importancia de esta ruptura simbólica y recordando también, en todo caso, los límites que sigue imponiendo lo que yo llamo el voto prevaricador: aunque el bipartidismo ha perdido 3,3 millones de sufragios, 12 millones de españoles, el 50% del electorado efectivo, sigue apoyando al PP o al PSOE y ello no obstante la pública inmoralidad de estos partidos. Hay que disfrutar de la felicidad liberadora de los resultados y, al mismo tiempo, no olvidar la realidad antropológica de nuestro país. Pero ni la felicidad es suficiente para afrontar con éxito las próximas citas electorales ni la realidad antropológica debería ser suficiente para impedir el cambio. El verdadero desafío para Podemos y las otras fuerzas de izquierdas concierne a su propia capacidad para gestionar, en el frente externo y en el interno, la nueva realidad post-electoral. Era fácil tener razón sin tener poder; era cómodo no poder medir ni aciertos ni equivocaciones porque, en cualquier caso, ni los aciertos ni las equivocaciones introducían ningún efecto real. Desde mayo de 2014 y, aún más desde la semana pasada, con la esperanza han aumentado también los peligros. Ninguna angustia puede compararse a la de tener suficiente poder como para poder equivocarse; en un contexto en el que lo más fácil será cometer errores, Podemos y las fuerzas afines tendrán que asumir, en todo caso, la responsabilidad política y las consecuencias felices o catastróficas de esta inédita libertad para meter la pata.
En el frente exterior, buena parte de las posibilidades de cara a las generales se van a jugar en el terreno de la política institucional. De entrada, en la concreción de los pactos que permitirán desalojar al PP de gobiernos autonómicos y municipales. Es tan contradictorio como inevitable llegar a acuerdos con el PSOE, uno de los partidos del régimen (el partido del régimen, como recuerda Manolo Monereo), que por su parte tratará de utilizar esos acuerdos para evitar su muerte y, por lo tanto, la del propio régimen. Esa guarrada es lo que llamamos “política” y con razón a mucha gente no le gusta. Como en todo caso hay que aceptar la correlación de fuerzas para intentar cambiarla, conviene recordar que aquí la contradicción no se da entre la realidad y los principios sino que es la realidad la que impone una colisión dentro de los principios mismos. Por principio hay que echar al PP y por el mismo principio hay que rechazar todo pacto con el PSOE. ¿La solución? La más fea, la más “política”: la casuística. Es más que evidente que en los municipios y las comunidades buena parte de los votantes han apoyado a Podemos o a las candidaturas populares porque no soportaban la idea de seguir siendo gobernados por el PP, pero no es menos evidente que esos mismos votantes no aceptarían un pacto general con el PSOE -suicidio obviamente descartado- ni un mercadeo entre municipios y comunidades ni una renuncia al programa. IU ha muerto precisamente en esas tumbas. La casuística exige tratar cada caso de una manera diferente a partir de un solo principio (el del programa ético y político) y garantizar la transparencia de las negociaciones como supremacía democrática en las estrecheces de la realidad negociadora.
De la transparencia y contenido de estos pactos dependerá la victoria sobre el régimen, golpeado y tambaleante pero no mortalmente herido. También de la gestión concreta de gobierno allí donde las candidaturas populares asumirán con toda probabilidad la administración de algunos municipios importantes. Barcelona y Madrid, centro del seísmo simbólico, motor material e imaginario del cambio, deben estar a la altura de su papel. Será muy difícil. Es verdad que sólo quedan cinco meses para noviembre, pero este año hemos aprendido que en un solo mes se pueden vivir varias eras geológicas y la membranosa constelación mafiosa de intereses empresariales y políticos que atenazan nuestras ciudades -mediante contratos, deudas adquiridas y presiones financieras y mediáticas- va a movilizar todos sus recursos para desacreditar las políticas de los equipos de Manuela Carmena y de Ada Colau. Sería muy ingenuo creer que gobernar Madrid y Barcelona en estas circunstancias, islas mestizas en el corazón del régimen, es una bicoca o una ventaja. Si una combinación de realismo, contundencia, serenidad, movilización y compromiso no logra resistir las presiones y mantener la adhesión popular de los que han votado por primera vez en muchos años, Barcelona y Madrid, que pueden ser el principio del principio, pueden convertirse, al contrario, en el principio del fin.
Pero aún más fácil es meter la pata en el frente interno. ¿Qué debe hacer Podemos de cara a las generales? ¿Qué conclusiones sacar tras el éxito de algunas de las candidaturas de unidad popular el pasado 24M? No tengo una respuesta clara, pero confieso que me preocupan las que pretenden serlo. En la izquierda tenemos la tendencia a medir toda la realidad a partir de una verdad parcial; somos “idealistas” en el sentido más filosófico del término; y a veces incluso a ese “idealismo” lo llamamos “materialismo”. Llevamos tantas décadas fuera de la realidad que, cuando de pronto tocamos una tecla que conecta con ella, creemos haber hallado un procedimiento mecánico de aplicación universal. Hace un año y medio un grupo plural de activistas e intelectuales que habían aprendido mucho en América Latina y en el 15M tocaron la tecla, mitad por perspicacia analítica mitad por casualidad. Funcionó. Se abrió una grieta a través de la cual la realidad en aluvión fertilizó a la izquierda y la izquierda, a su vez, salió de su larva elitista. A esa tecla se la llamó Podemos. Hoy se podrá reprochar a Podemos que, en este tiempo histórico acelerado y cambiante, haya creído por una inercia supersticiosa que se podía apretar una y otra vez con el mismo resultado la misma tecla (la de un populismo más mediático que laclauliano vivido finalmente como “cálculo”), pero conviene ser prudente a la hora de sacar conclusiones precipitadas sobre los resultados electorales.
Es indudable que algunas de las candidaturas populares señalan la necesidad de una convergencia que, desde fuera, sume un nuevo impulso al que activó Podemos en 2014. Lo que a mis ojos resulta inquietante es que algunos crean que -ahora sí- la izquierda ha encontrado la verdadera tecla que nos va a permitir superar Podemos (¡en un año y como si fuera el obstáculo!) y derrocar al régimen del 78. Esta tecla imaginaria es mucho más simplona e “idealista” que la que se reprocha, a veces con razón y otras sin ella, a la dirección podemita. España es un país fragmentado ideológica, geográfica y demográficamente. Sólo un ejercicio irresponsable de ilusionismo político puede llevar a extrapolar los resultados de los grandes a los pequeños municipios, de las elecciones municipales a las autonómicas, de una región a otra, de una clase social a otra; y sólo ignorando estas diferencias, y otras más directamente políticas (el liderazgo concreto de las candidaturas y el perfil concreto de la oposición local) se puede llegar a la conclusión de que bastaba poner de acuerdo de manera muy horizontal a unos cuantos izquierdistas y activistas en cualquier lugar de España (acuerdo para el que Podemos habría sido un obstáculo) para vencer en las elecciones. Es una versión interesada y mitológica. Esa fórmula ha servido en algunos territorios y en otros no y ello en razón de variables numerosas y complejas; y es difícil pasar por alto que, allí donde ha servido, se ha debido sin duda al apoyo de Podemos o de su “espíritu”, catalizador del voto mayoritario, menos politizado y menos activista. Hay que recordar, en todo caso, que en conjunto no se ha votado más a las candidaturas populares que a Podemos sino menos y que en Madrid, por ejemplo, no había ninguna diferencia de composición plural y “popular” entre las listas del Ayuntamiento y las del Parlamento autonómico ni tampoco en el vigor, transparencia y contenido de la campaña. La tecla que aquí se activó -y marcó la diferencia- fue curiosamente la de un liderazgo transversal muy laclauliano, el de Manuela Carmena, y no la de la unidad asamblearia de la izquierda movimentista y de la vieja izquierda, unidad que conviene defender pero que no puede atribuirse, o no solo, el éxito electoral.
No hemos encontrado la tecla porque no hay una sola tecla sino muchas y hay que tocarlas todas, cada una a su debido tiempo, como en un inmenso órgano de catedral. Podemos, lo escribí hace meses, es uno de los nombres de ese país desconocido que descubrió el 15M. Hay otros y habrá que formar con ellos una frase coordinada y convincente. Pero no debemos olvidar ninguna de las dos lecciones del 24M. La primera es que la convergencia de todas las izquierdas, las derrotadas y las emergentes, es inaplazable e indispensable. Sin ella no habrá un nuevo impulso cuesta arriba. La segunda es que esa convergencia es inútil, y hasta contraproducente, sino converge con la gente, compuesta en su mayor parte de no-activistas cabreados o desencantados, empobrecidos y desesperanzados, cuya tentación oscila entre el PSOE y la abstención. Para esta doble tarea hace falta estar ya allí donde esa convergencia, por primera vez en décadas, es posible y además útil; ese es el sitio donde nos ha puesto Podemos. El debate está abierto y no tengo una respuesta clara ni desde luego una fórmula única, pero no deberíamos extrapolar modelos mecánicos de unos territorios a otros y mucho menos de unas elecciones municipales a unas generales, donde cualquier convergencia de izquierdas necesitará una estructura flexible y una iniciativa de alcance estatal en la que pueda converger también, o sobre todo, la gente normalmente juiciosa y normalmente cansada. Podemos ha hecho toda clase de méritos para jugar ahí un papel protagonista, al menos de momento, y debe jugarlo entre Scila y Caribdis; es decir, entre la disputa del “centro” y el repliegue identitario, un ancho espacio intermedio en el que hay que elaborar discursos y propuestas inasimilables para las fuerzas del régimen y declinables para todos los otros nombres del 15M.
Acabo volviendo al principio. La noche del 24M me sentí, de pronto y contra toda lógica, abatido y casi desesperado, hasta el punto de que un familiar me preguntó extrañado: ¿te pasa algo? Es que -respondí- decenas y hasta centenares de amigos y conocidos míos son a partir de hoy diputados o concejales. ¿Seguirán siendo amigos míos ahora que son diputados y concejales? Que estos amigos que nunca soñaron con entrar en las instituciones ocupen ahora cargos públicos da toda la medida de lo que ha cambiado felizmente nuestro país y nuestra izquierda; e incuba la esperanza de que estos dos cambios traigan otros aún mayores. Pero que la política la hayan hecho hasta ahora nuestros antagonistas, que el ritmo, el espacio, las aristas, las haya diseñado el régimen que combatimos, que el medio institucional nos reciba ya configurado de la peor manera, no es asunto baladí. La frontera entre el “realismo” y la rendición es bien flaca y lo que marca la diferencia es menos la tentación, la corrupción o el compadreo que el cansancio, la tensión en espacios cerrados y mal iluminados, la falta de lecturas, la huida del pensamiento, la ausencia de lugares y ocasiones donde estemos obligados a cuidar a los demás. Es por ese camino por el que se impone la profesionalización de la política con todas sus derivas éticas destructivas. Hay que ser mucho más disciplinado y fuerte para conservar las amistades que para conservar la integridad moral; y me parece, aún más, que lo primero es condición de lo segundo. La política es la ciencia de las negociaciones y las tensiones, es verdad, pero es antes que eso -porque es su objetivo- la delicada artesanía de las atenciones y los cuidados. Nos conviene mucho que haya Manuelas y Adas de cualquier sexo en las mesas de negociación; y nos conviene mucho que mis amigos diputados y concejales conserven mi amistad, no para evitarme un sufrimiento seguro, sino porque de esa manera habrá más posibilidades de que ellos cambien las instituciones y menos de que las instituciones los cambien a ellos.
(*) Santiago Alba Rico es filósofo y columnista.
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